Ohh ! mis queridos anónimos, han ustedes de proclamar lo que seguirá en mi vida?
Tal vez puedan contribuir en este exquisito juego de palabras súblimes.
Escribo ahora con basante sensates y con un gusto enorme, sinceramente ni idea del por que, y eso que he pensado en muchas opciones a seguir... Mi emoción por ver de más cerca la vida del querido Wolfgang, o el tiempo que me ha tratado muy bién estos últimos días...
Tal vez una mezcla de ambas, ni idea. De seguro me apetecería saber el por que, para intentar sedarme con aquello cada vez que el espíritu me hable.
Pero por ahora continuarpe inalandome de runas modernas, en este aparato tan extraño del que por cierto, y curiosamente soy adicto.
Melómanos enfermizos pro el arte, vengan hacia este umbral de creaciones amgnificas, a vivir el crucigrama de la fantasía, junto a mí, y junto a otros, a esos poetas con la llave de sol inpregnada en sus frentes. Aquí, les espero, con el tiempo a favor, y con el corazón encendido de una forma realemente estrepitosa, fantástica y fúnebre en muchas ocaciones... por lo mismo, sicneramente les confieso mi profundo temor al inframundo paralelo al que está ahí con aquel tipo de piel roja. Ya sea por sus inacabables tiras de humor temperamental insasiable o por el sufragio que han puesto los divinos en nuestros ojos y oidos, respectivamente.
No nos han abandonado, al contrario sus fantasmas están corriendo por nustros jardines, a veces ingratos de calma, y otras completamente afrodisiacos, felices, puros, en el umbral de tiempo, maravilloso, energético.
Ooo ! Amadeus, me has calado el alma, con aquella que se hace llamar Agnus Dei, cada movimiento tan continuo, tan exéntrico, y a la vez tan ensordecedor, tan calmo...
Asistanme cuando el corazón decida detenerse dentro de mí, cosa que parece ser imposible, por lo que, de inmediato pido disculpas, por el sarcasmo.
Bendiciones melómanos poetas.
jueves, 1 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Terrestres en la luna de Ludwig Van Rocker:
Publicar un comentario