Llévame contigo... cuando vuelvas a aparecer

sábado, 3 de noviembre de 2007

 


Puedes correr entres esos pastos, para mí tan minúsculos, para tí tan enormes montañas.

Puedes volar kilómetros en lo que a ti respecta y aún así no habrás conocido todo, y de pronto te veo, tan armónica, que me perplejas. Tú tan pequeña, tan fugaz entre lo que todos pisan sin sensatez.

Puedo andar en un par de pasos lo que tú has tardado la vida entera en conocer, y esa es la diferencia... Yo camino, y tú vives, yo observo, y tu respiras.

Te capté desde muy lejos con mi mirada que a veces es tan despistada, por esas cosas del destino se agudizó justo en aquel momento. Te seguía con cuidado para que no te me perdieras, hasta que un pájaro desvió mi atención con un par de palabras que aún no se desifrar, y cuando te busque de nuevo estabas muy cerca de mí.... Sonreí, cerre los ojos, respiré y volví a sonreir... sabía muy bién que cuando te mirara de nuevo me costaría encontrarte, y eso lo hacía más emocionante... Sin embargo ya no estabas, te me perdiste por completo, y fruncí la alegría...

Y cuando casi me resigno, te vuelvo a divisar caminando histérica por uno de mis brazos, como queríendome llevar a tu mundo, y yó ahí, congelado, incapaz de tocarte.... Sentía como que me acariciabas con todas tus fuerzas, muy suave para mí, hasta que recapacité, y comprendí que eras tan pequeña que palparte a travez de mi ropa era imposible... Pero, de pronto... creí, soñe, o hasta tal vez aluciné pensando en que si era posible, y traté de tomarte, pero ya no estabas, habías volado...

Tocaste mi vida un quinteto de minutos y luego desapareciste...

Yó quede soñando, y tú respirando... como me enseñaste hace toda una vida hecha minutos...

0 Terrestres en la luna de Ludwig Van Rocker: