sábado, 3 de noviembre de 2007

 

Y sin embargo, todo continua de la forma más tímida posible, como cuando miras a alguien durnate varios minutos, y de pronto las miradas chocan, y naturalmente, lo único que atinas a hacer es a cortar el contacto de una manera robótica.
Salvados sean quienes están siempre con las suelas sobre el pavimento tan frio de la realidad...
En lo que a mí respecta estoy intentando jamás volver a tocarlo, para que? si estar en este lugar no trae más que ataduras ilógicas que solo entienden los mismos ilógicos, que por cierto, para estos sitios es el normal.
Estamos tan lejos del infracielo, el otro lar está próximo, pero intocable.... estirémos las manos mis alientos de soledad, y acariciemos al sinistros con la punta de nuestros vicios, eso lo alimenta y lo deja ser mpás que cualqueira de los que estan y estamos del otro extremo a la altura del precipicio. Somo como mariposas eternas, cada día se nos va la vida, pero por la noche volvemos a encapullarnos, para que cuando el ocaso nos bañe, salgamos otra vez. Y cansa, lo se... pero de que otra manera podemos seguir vivos en el tiempo ? .
Aquí abajo el reflejo, y allá arriba la luz, no me digan de mal estares tiernos cuando aquellos sufren por amor... ! amor del propio, in-entendible y traicionero. Esta noche, es larga, es día suele arrancarse de las manos de quienes tocan el cielo muy pronto, desaparecen y seguirán haciéndolo... hasta que el sol deje de entibiarles las manos.

0 Terrestres en la luna de Ludwig Van Rocker: