miércoles, 8 de octubre de 2008

 



Para tí, que a veces eres luna, y otras viento; que de pronto te desvaneces frente a mi y apareces de nuevo en mis ojos; que me hiciste escribir con el corazón en la boca y con los ojos cerrados, con las manos empapadas y con la respiración tan rápida tal cual las tardes como la de hoy.


-Ahí estoy, dentro del agua que no me ahoga, quizás por que soy parte de ella o por que ella intenta ser parte de mí-


Detrás las alas finas que no tienen más dificultad para volar que su voluntad infinita, esa que explota cada noche de luna y que vuelve a la calma con unos pocos rayos de sol.


A fuera todo es como un espejo interminable; un oasis que refleja todo lo que es la realidad y que al intentar tocarlo se desvanece tal cual las alas de los que no sueñan.


Aqui soy todo y nada a la vez. Aqui puedo mezclarme con muchos pero solo volar con algunos. Cuando todo se alza sobre las cabezas, entonces salgo al encuentro de esa gota que me aprisiona en su libertad eterna(...)


Está envuelta en un manto fresco, en un polen que himnotiza a los que cruzan sus ojos, y desde allí eleva su cabeza que es tan tierna como segura, que es como un susurro sin calma, que es como el despertar de una flor en invierno.


Caen tantos desde ese cielo que ya no es azul y aquí abajo somos tantos y sin manos. Ella se mueve con su gota liberando al mundo, con los dedos acariciando las mejillas de los que se asoman para respirar; nadie la detiene por que la armonía es lo más fuerte que existe.


Aquí soy solo yo, aqui respiro aromas que son nuevos, aqui soy solo con quién quiero ser, aun asi el viento me corte el rostro, aun asi la lluvia me empape el corazón... Puedo ser el fuego con una sonrisa, soy libre.



0 Terrestres en la luna de Ludwig Van Rocker: